Sunday, 3 May 2015

La inefabilidad de la luz

Dícese en una antigua tribu del Caribe  que los lectores de almas las ven como lagos de agua en el mundo etéreo a través de los ojos. Teoría respaldada por la pseudociencia  de un famoso japonés que afirma que somos lo que nuestra agua interna está pensando, haciendo que haya un paso entre el pensamiento y el alma, del alma a los ojos, de los ojos al mundo exterior. Lo cual explica, bajo el mismo hilo conductor del conocimiento científico, cómo es que cuando a los sentimientos se les sube la presión, se rebasan los límites de dicha laguna debido a que el corazón empieza a bombear con más fuerza, se ahogan palabras en la garganta, se desequilibran los chakras desde el plexo solar hasta la corona y sale un poco del alma doliente a través de las lágrimas de manera meliflua.

A su vez, recalca el famoso conocimiento de abuela de los peligros de mirar por mucho tiempo a los ojos por ser ventanas tanto de salida como de entrada. Lo que ocurre en este momento es que al ver el alma de otro se ve el reflejo propio desde el ángulo de preferencia, dando diferentes colores dependiendo del observador, pero además dejando ahí una parte del alma. Tras largos periodos de tiempo de conexión visual se puede entrar al estado de limerencia al identificarse con la luminiscencia interna del otro. Un sentimiento recíproco puede lograr la fusión del alma y el deseo de conocer la fuente de esa energía divina y de navegar en las aguas etéreas del otro pese a correr el riesgo de terminar naufragando. 

Una danza de miradas como continuidad de la mente, una intensificación del cuerpo, la transformación del sentimiento en movimiento, la recopilación de dos energías en proceso de co-creación, la búsqueda de la iridiscencia con entendimiento pleno. Binah. 

Seguramente ésta historia tenga una continuación, sólo que por ahora he perdido la inspiración y el movimiento; ya no sé si la laguna que vi era sólo mi reflejo, un espejismo en un oasis, un capítulo 7 de Rayuela con un lente refractor, pero se sienten cómo dos personas distintas, de pronto ahora soy yo también una persona distinta, dejé un poco de mí en esa agua y me ahogaron a mí un poquito en su laguna...

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