And I told myself boy away you go,
it rained so hard it felt like snow
Everything came tumbling down on me
In the back of the woods
in the dark of the night
Paleness of the old moonlight
everything just felt so incomplete
Revelry, Kings of Leon
Everything came tumbling down on me
In the back of the woods
in the dark of the night
Paleness of the old moonlight
everything just felt so incomplete
Revelry, Kings of Leon
“Es una llovizna pasajera, acá nunca llueve” dijo el padre Mauricio, uno de los habitantes de la pequeña ciudad tropical que por las propiedades mismas de su clima no necesitaba molestarse con complejos sistemas de ingeniería para manejar las aguas ni planear sus cultivos, y en la cual, efectivamente nunca llovía. Era un verdadero paraíso tropical con habitantes alegres y bonachones. Fue precisamente eso, una llovizna temporal, una llovizna que duró más de 3 meses, la cual podría haber sido refrescante si las gotas que caían paulatinamente de los cielos no hubieran sido del tamaño de un gato. No caían con mucha fuerza, más bien con la elegancia que caracteriza a los gatos cuando caen al suelo, siempre de pie. Sin embargo, cada vez que caían arañaban a los transeúntes despistados. La ciudad tuvo que cambiar las sombrillas por paraguas y pronto las personas quedaron recluidas en sus casas, cerraron los colegios y oficinas, las calles quedaron desiertas excepto por ríos de agua. Los que decidían recorrer las calles inundadas en barca eran hundidos por las fuertes gotas, las cuales parecían disfrutar jugar con las livianas barcas y lograban hundirlas con una sorprendente facilidad. Llegó el momento en el que la gente temió salir de su casa, los gatos de lluvia no eran muy confiables, se escondían para asustar a los caminantes (o nadadores), los atacaban cuando estaban en grupos o solos, los miraban desde esquinas oscuras con sus ojos amarillos, los dejaban empapados y luego huían para unirse a las corrientes de gatos mojados.
Algunos creen que fue un maquiavélico plan de los gatos que ya no podían encontrar ratas con tanta facilidad, seguramente debido a una mejor higiene de la ciudad, a que las ratas empezaron a vivir en mejores sitios y a tener mejores escondites entre la élite política de la ciudad. Para los gatos, cazar ratas les recordaba que no estaban sublevados al hombre como los perros, los gatos hacen lo que les viene en gana, era un símbolo de su libertad, de que eran feroces animales que continuaban teniendo una parte salvaje. No podían permitir que los pequeños gatitos no tuvieran como practicar sus técnicas de ataque. Por eso decidieron sacar a las ratas de las alcantarillas y decidieron saltar del cielo, como grandes copos de nieve, para inundar las alcantarillas y obligar a las ratas a salir despavoridas. El resultado fue que se dieron un festín que haría borrar el de Mirringa Mirronga de los libros de historia gatuna, y de paso, al mejor estilo del alcalde de Bogotá de la época (un tal Samuel) se apoderaron de la ciudad y la dejaron en caos.
La consecuencia de tanta comida fue que los gatos se volvieron más gordos, más grandes, más fuertes y más salvajes, tanto que una sola gota de lluvia podía engullir a una persona entera y dejarla completamente empapada. Por esta razón, las salidas de casa de los ciudadanos, aún las más importantes y urgentes, se hicieron cada vez más esporádicas y tenían lugar usualmente durante las mañanas calurosas en las que los gatos dormían en las ramas altas de los robles en honor al nórdico dios del rayo. Por esto era durante la noche cuando más se oían casos de cómo al vecino se lo llevó la corriente, tal otro se cayó al río, al hijo de fulano se lo comió un gato, etc., es que por la noche los gatos salían de farra.
Antes de lo que los biólogos esperaban los gatos se volvieron más salvajes, y en el mismo momento en el que se empezaron a acabar las ratas, su menú principal se convirtió en los pobres ciudadanos, que no entendían lo que pasaba. Los habitantes de esta antes-cálida-ciudad terminaron comidos por los grandes gatos. Los casos más publicitados fueron en los que participaban tigres y leones (que vinieron desde grandes distancias al saber que existía un pueblo dominado por gatos), que eran los más hábiles para saltar desde grandes alturas y atrapar a sus presas, un ciudadano común y corriente sólo alcanzaba a ver cómo desde el cielo le caía un baldado de agua fría y no tenía tiempo ni de pestañear cuando ya se había convertido en la cena de un lindo felino.
Después de largas negociaciones y promesas incumplidas, el alcalde propuso una solución: poner un techo transparente sobre la ciudad para contener la lluvia (finalmente la mitad de los recursos para la obra se la robaron las ratas, lo irónico es que ellas eran las que más le temían a la lluvia) el cual tuvo que ser traído desde Suiza porque la ciudad no contaba con la tecnología apropiada, y armado en una ciudad cercana antes de traerlo sigilosamente para que los gatos no notaran ninguna irregularidad. Claramente ocultarles una obra tan grande iba a ser imposible, no sólo son curiosos, astutos e inteligentes sino que para colmo de males estaban en la rosca. Durante 3 semanas los gatos tumbaron los frágiles puentes que conectaban la ciudad e inundaron el río para evitar la entrada de cualquier cosa a la ciudad que no fuera indispensable, se robaban los cargamentos de comida para gatos, la leche, el queso, el atún y por alguna extraña razón los cepillos de dientes.
El día en que finalmente pudieron finalizar la obra la ciudad estuvo de fiesta, pero no fue porque los gatos hubieran perdido la batalla o porque los gatos habían subestimado el poder del pueblo como creía el alcalde, sino porque los gatos se aburrieron y volverán cuando quieran, pues ya los han visto merodeando por las noches en otras ciudades. Desde que la ciudad está envuelta en la esfera colosal que la protege de la lluvia no ha vuelto a llover, por el contrario, hace un calor infernal adentro. Por esto los ciudadanos piensan quitarla, pero temen que la lluvia felina vuelva. Durante los meses en los que los felinos viajaron por todo el país atacaron al 90% de los departamentos. Como consecuencia de estas leves lluvias de gatos el país quedó en estado de emergencia, construyeron canales y diques, se mandó ayuda a los damnificados por los gatos (los damnificados por las ratas normalmente son olvidados, siendo que si no fuera por ellas esto nunca hubiera pasado), replantearon el presupuesto nacional y sólo rezan para que los vientos se lleven los gatos a los países vecinos que también están llenos de ratas y les encantan los gatos.
Rise up and take the power back, it's time that
The fat cats had a heart attack, you know that
Their time is coming to an end, we have to
Unify and watch our flag ascend, so come on
Uprising, Muse