Dícese en una antigua tribu del Caribe
que los lectores de almas las ven como
lagos de agua en el mundo etéreo a través de los ojos. Teoría respaldada por la
pseudociencia de un famoso japonés que
afirma que somos lo que nuestra agua interna está pensando, haciendo que haya
un paso entre el pensamiento y el alma, del alma a los ojos, de los ojos al
mundo exterior. Lo cual explica, bajo el mismo hilo conductor del conocimiento científico,
cómo es que cuando a los sentimientos se les sube la presión, se rebasan los
límites de dicha laguna debido a que el corazón empieza a bombear con más
fuerza, se ahogan palabras en la garganta, se desequilibran los chakras desde
el plexo solar hasta la corona y sale un poco del alma doliente a través de las
lágrimas de manera meliflua.
A su vez, recalca el famoso
conocimiento de abuela de los peligros de mirar por mucho tiempo a los ojos por
ser ventanas tanto de salida como de entrada. Lo que ocurre en este momento es
que al ver el alma de otro se ve el reflejo propio desde el ángulo de preferencia,
dando diferentes colores dependiendo del observador, pero además dejando ahí
una parte del alma. Tras largos periodos de tiempo de conexión visual se puede
entrar al estado de limerencia al identificarse con la luminiscencia interna
del otro. Un sentimiento recíproco puede lograr la fusión del alma y el deseo
de conocer la fuente de esa energía divina y de navegar en las aguas etéreas
del otro pese a correr el riesgo de terminar naufragando.
Una danza de miradas como continuidad de la mente, una intensificación del cuerpo, la transformación del sentimiento en movimiento, la recopilación de dos energías en proceso de co-creación, la búsqueda de la iridiscencia con entendimiento pleno. Binah.
Seguramente ésta historia tenga una continuación, sólo que por ahora he perdido la inspiración y el movimiento; ya no sé si la laguna que vi era sólo mi reflejo, un espejismo en un oasis, un capítulo 7 de Rayuela con un lente refractor, pero se sienten cómo dos personas distintas, de pronto ahora soy yo también una persona distinta, dejé un poco de mí en esa agua y me ahogaron a mí un poquito en su laguna...