Monday, 28 March 2011

Anavrin y las ramificaciones del Tiempo



A Valeria Pacific: “it's no use going back to yesterday, because I was a different person then”. – Alice´s Adventures in Wonderland.

"Otra, que mientras dormimos aquí, estamos despiertos en otro lado y que así cada hombre es dos hombres" Jorge Luis Borges


Empezó aquella tarde en la que me quedé dormida en la clase de historia y los apuntes reales se entremezclaron con los que escribían mis sueños hasta crear todo un nuevo mundo que existía únicamente en una dimensión paralela en la que los mundos de la realidad y la ficción eran los mismos, y en la cual el libro principal de la historia de esa otra humanidad eran precisamente esos apuntes escritos entre sueños. Este mundo, el de Anavrin, era solo una de los infinitas creaciones que cambian cada milisegundo en el que una decisión de un individuo toma una de las múltiples posibilidades que le ofrecen y crea otra realidad.


Similar a como funciona un árbol genealógico; los mundos más distantes en el tiempo, son más lejanos al nuestro, como nosotros estamos más cercanos al chimpancé dentro de todas las posibles especies que generó la vida en este planeta y más lejos del tiburón. Existen mundos en los que la realidad es tan distinta que ninguno de nosotros existe realmente en este cuerpo, y otras tan cercanas que hasta hace un segundo eran prácticamente iguales. Hay otras realidades en las que, como ocurre con algunos marsupiales y mamíferos, las condiciones de ambos mundos parecen converger porque en ellas existe un destino y la predeterminación, existimos, nacimos y morimos el mismo día en condiciones distintas pero cumplimos la misma misión, todos cambiamos el mundo y alteramos el camino de todos los otros caminos que se cruzaban con el nuestro.


Son tantos los nombres de estos universos que ni siquiera con sistemas numéricos los podemos enunciar y recordar, no existe en ninguno de ellos un sistema lo suficientemente grande para recordarlos a todos y a sus características. Lo que hace aún más complejo entender a sus habitantes, en especial los han crecido en un mundo muy lejano al nuestro, es que su definición de tiempo y de espacio son distintas, los sucesos importantes son otros y aunque parezca que ha transcurrido el mismo tiempo aquí que allá nada ni nadie puede comprobarlo; nadie puede saber si un día aquí sea allá un día o una hora, ni siquiera si la palabra día existe, si el concepto existe. Somos ya tan diferentes que no podemos comunicarnos, nuestros lenguajes son tan disimiles que ni siquiera un filólogo lograría entender el lenguaje de otro mundo después de años planetarios del mundo en el que nos encontramos ahora, tú en el futuro yo en el pasado, porque cuando leas esto es porque fue escrito antes, si vives en la misma dimensión en la que yo vivía o vivo, pero que todavía no ha sido escrito si vives en la dimensión del tiempo retrospectivo en la que el futuro es el pasado.


Puede que en algún momento de la transición alguno de nosotros se haya quedado atrapado en uno de esos mundos sin saberlo y aunque todos parezcamos los mismos la verdad es que somos distintos, esa persona con el nombre de hace un momento no es la misma que está aquí ahora por lo que merecería un nuevo nombre que identifique a esa persona que pronto dejará de ser para convertirse en una nueva, naciendo y muriendo como el fénix una y otra vez entre inagotables dimensiones de la mente, y nos perdemos entre los interminables nombres que Funes el memorioso podría ponerle a cada uno de nosotros cada vez que cruzamos el río de Heráclito. Anavrin es sólo uno de esos mundos.

El sueño inundó los primeros apuntes de aquella clase de historia por lo que Anavrin se encuentra entre las miles de ramas más lejanas a nuestra realidad. Citando las páginas de los apuntes somnolientos que forman los pilares de esa otra humanidad “fueron los Sumerios hace más de 8000 regimientos solares los que fundaron nuestra civilización central, descendiente de los seres cósmicos, la civilización del fénix, del simurgh y del dragón, que se desplazan por los confines de los tres niveles de los nueve mundos en los que habitan los dioses, los elfos, los vanir, los hombres, los gigantes, los elfos-oscuros, los enanos,y los muertos.” Podríamos pasar las noches en vela relatando las verdades de Anavrin, un mundo singular, en el que no sólo son visibles las 10 dimensiones del universo y la energía que une a todos los seres es una luz palpable sino que no existe la palabra realidad porque no existe el adverso que la justifique. Es el lugar en el que las mentes están perfectamente iluminadas, es tan lejano a nuestra realidad que ni siquiera existe la Biblia o el Corán: el Zohar es la fuente del conocimiento divino.

"La armonía invisible es mayor que la armonía visible". Heráclito
Continuará...pero para ese momento nadie asegura que seamos el otro o el mismo.