Friday, 5 November 2010

A través del ojo mágico


Me miró y yo miré de vuelta y me enrede en su telaraña. Hay algo en los ojos que lo dice todo, podríamos ser solo ojos rebotando por el mundo y aun así podríamos comunicarnos entre ojos. Normalmente miro directamente a los ojos con la idea que son transparentes como el agua y me muestran una imagen magnificada del que está al otro lado de la puerta, como cuando miramos a través del ojo mágico de la puerta, solo que al contrario, yo estoy mirando hacia adentro para ver si hay alguien en casa. Y entonces veo al pequeño director de orquesta, una figura que mueve con fuerza los brazos tratando de dar dirección y de lograr armonía, flotan melodías que salen por los ojos y son incapaces de guardar un secreto, como si los secretos fueran papeles ardiendo y el fuego les quemara y los tuvieran que lanzar al aire. Y vuelan como aviones de papel. Yo los desarmo y leo entre líneas las pocas palabras que el fuego no alcanzó.

Después de un tiempo logramos leer todo tipo de miradas, desde la que se muere de felicidad, hasta la que muere de ira, de envidia, de miedo, de tristeza, de angustia o de amor. Yo, por ejemplo, tiendo a mirar a los ojos esperando a que se abran y me hablen, pero creo que no entiendo las reglas sociales de las miradas. ¿Cuánto tiempo se le puede mirar a una persona a los ojos sin ser descortés? ¿Un segundo o una hora? Y si el tiempo es circular ¿qué importa? Y si el tiempo es relativo, ¿de qué depende? ¿De quién depende? ¿Del que miró primero o del que contestó? Y como no lo sé intento no hacerlo, pero a veces mis ojos se mueven por voluntad propia y lanzan un ancla y se quedan ahí, absortos en la lectura, y se trasnochan y luchan contra el sueño, y toman café, y toman taurina, y miran el reloj pero no les importa, no quieren parar, no todavía no, hasta el final del capítulo, pero está muy interesante, paramos el que sigue, y el tiempo no importa, mañana de pronto duermen bien.

También he conocido a personas que sufren de dislexia ocular, omiten algunas letras por aquí, cambian algunas palabras, se inventan otras, y terminan por malinterpretar las miradas, y toda esta imaginación literaria es lo que les permite ver cosas que no están allí. Y entonces llenan las páginas del silencio con ideas un poco imaginativas. Claro está que es entendible, para nosotros, como seres sociales, cualquier espacio lleno de silencios es incómodo, es como el vacío, nos abrume un poco entonces intentamos llenarlo de cosas para no sentir frío.

Pero este personaje no es fácil de leer, ¿serán las pestañas largas lo que me nubla la vista? siempre pasa, no sé qué quiere, no sé qué siente, me enloquece porque no lo entiendo, no es como los demás, es diferente es un poco de todo y al mismo tiempo único, ecléctico, raro, loco, especial, divertido, arriesgado y emocionante. Siento que paso los días persiguiéndolo con expectativa pero no lo puedo evitar, muero de la curiosidad. Me sorprende todo el tiempo, porque nunca sé que está pensando, me confunde, los otros ojos me cuentan que van a hacer, que piensan, que sienten y les puedo escribir cartas que les guardo en el buzón. Ellos las leen y las convierten en ideas que después son casi imposibles de sacar, se aferran a ellas como a una religión y las repiten como el coro de una canción, eventualmente se les olvida como llegaron ahí, las toman como suyas sin darse cuenta y han cambiado su manera de ver el mundo para siempre. Pero este no, funciona diferente, como si tuviera 10 duendes tomando decisiones por él y no sé nada, lo miro y veo un espacio en blanco, entonces me acerco para ver mejor y veo que no está vacío, al contrario, el espacio está lleno por una luz blanca. Se enciende entonces la luz en mis ojos y decido ponerle un prisma frente a sus ojos por lo que la luz blanca, curiosa de lo que hay afuera, se escapa y fluye como el agua inundando el mundo con todos los colores, hago un submarino de papel para llegar al fondo del mar buscando tesoros escondidos. Y veo como la arena del reloj se empieza a mojar y se detiene y el tiempo no tiene fin ni sentido y a la velocidad de la luz el tiempo nos parece más lento, y podemos vivir así para siempre. Mando mensajes de rescate en botellas con la esperanza que la corriente cambie de sentido y lleguen a los duendes y entonces yo entienda. Pero me responden con poemas de Borges y confundo los sueños con la realidad, la vida y la muerte, y me cambio del lado del espejo y mi derecha es la izquierda de mi otro yo, y el tiempo se vuelve una cinta cuyas puntas se juntan formando una figura infinita. Cuando creo que finalmente entiendo me doy cuenta que siempre entendí su lenguaje pero no quería entenderlo porque si lo supiera todo desde el principio no me sorprendería y su mundo dejaría de ser interesante. Vuelvo a releer las oraciones que escribió en tinta invisible una y otra vez, repito sus frases en mi cabeza y no sé qué quiere decir, vuelvo a analizar todo el camino hasta que los sueños aceleran para alcanzarme y me atrapan entre las nubes, se me cierran los ojos del cansancio y dejo de mirar sus ojos.
Imagen: Bob Dornberg

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